Descripción

La Laguna de Guatavita, ubicada en el municipio de Sesquilé en Cundinamarca, es uno de los escenarios naturales más emblemáticos de Colombia y uno de los lugares sagrados más importantes de la cultura muisca. Este cuerpo de agua circular, rodeado de altas montañas, bosques nativos y vegetación propia del ecosistema de páramo, ha sido durante siglos un centro espiritual, histórico y cultural. Además de su impresionante belleza, la laguna es conocida mundialmente por ser el origen de la famosa Leyenda del Dorado, un relato que atrajo la atención de los conquistadores españoles y despertó el interés global por los tesoros indígenas.

El entorno que rodea la laguna transporta al visitante a un ambiente sereno y místico. La neblina que suele cubrir el paisaje, las bajas temperaturas propias de la altura y el silencio natural contribuyen a crear una atmósfera ideal para la contemplación, la introspección y el reconocimiento del importante legado ancestral que este lugar representa. La Laguna de Guatavita es hoy un destino ecoturístico cuidadosamente protegido, que invita a los viajeros a recorrer senderos interpretativos, conocer la historia indígena y experimentar la profunda conexión espiritual que durante siglos ha caracterizado este territorio.

Historia

La historia de la Laguna de Guatavita está estrechamente ligada al pueblo muisca, una de las culturas precolombinas más avanzadas que habitaron el altiplano cundiboyacense. Para ellos, la laguna era un lugar ceremonial dedicado a sus deidades, especialmente a la diosa Guatavita, asociada con el agua, la fertilidad y la renovación espiritual.

El ritual más conocido relacionado con este sitio es la ceremonia de posesión del nuevo Zipa, líder supremo de los muiscas. Según el relato transmitido de generación en generación, el Zipa era cubierto con polvo de oro y trasladado en una balsa hasta el centro de la laguna. Allí, acompañado de sacerdotes y nobles, ofrecía tributo a la diosa arrojando piezas de oro, esmeraldas, cerámicas y otros objetos de alto valor simbólico. Este ritual dio origen a la célebre Leyenda del Dorado, que más tarde motivó numerosas expediciones y búsquedas de riqueza durante la época colonial.

Tras la llegada de los españoles, la laguna fue objeto de múltiples intentos de extracción de los supuestos tesoros sumergidos. Durante los siglos XVI, XVII y XIX se hicieron proyectos de drenaje, incluidos grandes boquetes en la montaña para bajar el nivel del agua. Aunque se hallaron algunas piezas, ningún intento logró vaciar por completo la laguna. Los restos de estas intervenciones aún se observan en el paisaje y forman parte del relato histórico que hoy se explica en los recorridos turísticos del parque.


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Arquitectura / Entorno natural

La Laguna de Guatavita se encuentra a casi 3.000 metros de altitud, en un ecosistema donde conviven el bosque altoandino y el páramo, dos de los ambientes naturales más importantes para la regulación hídrica de Colombia. Su característica forma circular ha generado múltiples teorías sobre su origen: algunas proponen un colapso geológico, otras sugieren un fenómeno de disolución natural y hay quienes han planteado un origen volcánico. Más allá de estas especulaciones, la forma perfecta de la laguna es uno de sus rasgos distintivos y su principal atractivo visual.

El entorno natural está compuesto por especies vegetales como frailejones, musgos, líquenes, encenillos y arbustos nativos que desempeñan un papel fundamental en el equilibrio ecológico de la zona. La fauna incluye diversas especies de aves como colibríes, copetones, chamones y el tucancito esmeralda, además de mamíferos como zorros y comadrejas que habitan entre el bosque y los matorrales.

El recorrido hacia la laguna se realiza por senderos ecológicos bien señalizados, que permiten a los visitantes apreciar la transición entre diferentes pisos térmicos y descubrir miradores desde los cuales se puede observar la laguna en toda su majestuosidad. La neblina, frecuente en horas de la mañana, crea un ambiente místico que potencia la sensación de estar en un lugar lleno de espiritualidad y significado cultural.

Actividades

  • Recorridos guiados: Expertos locales explican en detalle la Leyenda del Dorado, las ceremonias muiscas, los intentos de drenaje y la ecología del lugar.
  • Caminatas ecológicas: El sendero principal permite admirar la vegetación nativa, los miradores y el paisaje montañoso.
  • Fotografía paisajística: La luz, la neblina y la forma circular de la laguna hacen de este un escenario ideal para fotógrafos.
  • Observación de fauna y flora: Los visitantes pueden identificar especies altoandinas y aves características de la región.
  • Experiencia cultural: El parque ofrece espacios para comprender la cosmovisión muisca y la importancia espiritual del sitio.
  • Visita al pueblo de Guatavita: A pocos kilómetros se encuentra el pintoresco municipio conocido por su arquitectura blanca y su vista sobre el embalse del Tominé.

Cómo llegar

La Laguna de Guatavita se encuentra a unos 70 kilómetros de Bogotá.

En vehículo particular: Se debe tomar la Autopista Norte en dirección a Tunja, desviarse hacia Sesquilé y continuar por la carretera señalizada hacia el parque. El último tramo es una vía destapada en buen estado.

En transporte público: Desde el Portal Norte o el Terminal Norte salen buses hacia Guatavita y Sesquilé. En el pueblo es posible tomar transporte local que asciende hasta la entrada del parque.

Recomendaciones

  • Llevar ropa abrigada e impermeable debido a las bajas temperaturas.
  • Usar calzado adecuado para senderismo.
  • No salir de los senderos autorizados para proteger el ecosistema.
  • No está permitido usar drones ni ingresar mascotas.
  • Respetar la señalización y los horarios oficiales del parque.
  • Hidratarse bien y caminar a un ritmo adecuado por la altitud.

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