La arquitectura de toda América del Sur es similar, porque los españoles al fundar las ciudades, traían su influencia y hacían de ellas una copia idéntica de las suyas. En el centro de la ciudad no podía faltar la plaza principal, la iglesia y los edificios de gobierno.

La arquitectura inicial del siglo XVI era la básica de la época. Nariño tiene como testimonio de su inmensa fe católica iglesias en gran variedad de estilos que representan un patrimonio cultural único, así por ejemplo San Juan de Pasto ha merecido el título de Ciudad Teológica. En sus templos, se puede apreciar riqueza de estilos arquitectónicos y valiosas obras pictóricas originales y réplicas de las escuelas cusqueña y quiteña.

Hoy, sobre la geografía nariñense, habita un hombre laborioso, de inmensa sensibilidad artística, en especial para la poesía, las artes plásticas y la música.

En San Juan de Pasto es posible encontrar en los museos un escenario del diario acontecer, cada uno con sus propias particularidades, en los que se puede conocer la historia y las costumbres, la cotidianidad, la ritualidad y la vida política y social.

Etnias en el Departamento de Nariño

Desde el punto de vista étnico se encuentran tres grandes grupos en el Nariño: los serranos, los negros y los indígenas.

Los serranos están asentados en la parte interna del departamento, aproximadamente el 70% de la población total. Están ubicados en los principales centros urbanos como Pasto, Ipiales, Sandona, Linares, etc. Dentro de sus características principales están las de ser gente emprendedora y alegre, respetuosa de sus costumbres y tradiciones. Se debe destacar su sentido de pertenencia, en especial a su entorno familiar.

Los negros se encuentran principalmente en el litoral pacífico, se destacan básicamente por su jovialidad, sus principales centros urbanos son Tumaco, Barbacoas, Guapy, etc.

Los indígenas se separan en dos grupos: Cuaiqueres: localizados en los límites con el Ecuador, de estatura baja y características físicas peculiares. Su raza ha sido afectada por el apareamiento consanguíneo. Solo quedan unos pocos centenares que viven en malas condiciones y en su mayoría sometidos a los blancos. Su lengua es la mezcla de chibcha y quechua. Quillacingas: aproximadamente 60.000, habitan en varias zonas del departamento de Nariño. Casi todos son campesinos indígenas, muy aculturados.